FEDERICO RECARGADO

Tormenta de música, el acelerador de electrones vuelve recargado. La realidad se transforma. Creemos alcanzar el cielo. Federico vuelve a tocar. El mundo se lo pierde. Nosotros lo tenemos en Buenos Aires. No lo prestamos. Es nuestro. Nosotros somos de él. Incondicionales. Almas de tìteres de su magia. Donde terminan las palabras, los gestos, la fealdad abolida por ley de vida. El mundo se vuelve a inventar. Dios está tocando, aún para los ateos, los agnósticos, los decepcionados, los canallas. Vuelve Leopoldo. Somos felices y punto. No hay fuerza que lo pare. Lástima el que se lo pierde.
