Polaquito

Quizás un dia como este, caluroso y porteño, en 1926 cantó por primera vez aquella voz que representaría a tantas voces y corazones: la de Roberto Goyeneche. Cantó: "Estoy vivo y vengo por el tango" cuando su máximo exponente, Carlos Gardel, ya lo habia inventado, y su tío era uno de los grandes pianistas del género. Goyeneche, el hombre y el artista en uno solo. Sus amores y sus debilidades. Para nuestra generación, junto a Piazzolla, fue el tipo que nos vino a buscar al rock y nos llevó al tango con un ademán amable. Con verguenza porque decía: "Para cantar tango hay que tener verguenza".
Gracias Troesma.
Se me ocurre esta maravilla de Cátulo Castillo soñando con Discépolo que Roberto cantaba como aplicable a estos ochenta años de este ángel tan nuestro.
Hoy, que no estoy,
como ves, otra vez
con un tango que no puedo gritar...
Yo, que no tengo tu voz...
Yo, que no puedo ya hablar...
Mensaje
con que mi vieja ternura
de criatura
te está prestando coraje...
Yo, que a lo largo del viaje
sufrí tus ultrajes
en mi soledad...
Nunca quieras mal,
total la vida ¡qué importa!
Si es tan finita y tan corta
que al fin,
el piolín se corta...
No te aflija el esquinazo
del dolor,
y si el amor te hace caso,
no le niegues tu pedazo
de candor,
que el lindo creerle al amor...
Bueno y nada más,
que siendo bueno,
no hay odio, ni injusticia, ni veneno
que haga mal...
Y hoy, que no estoy
me da pena no estar
a tu lado, cinchando con vos...
Vos, que me hiciste llorar...
vos, que eras todo rencor...
Mensaje...
Mensaje con que te digo
que soy tu amigo
y tiro del carro contigo...
Yo, tan chiquito y desnudo
lo mismo te ayudo
cerquita de Dios

0 Comments:
Post a Comment
<< Home