Saturday, January 28, 2006

EL ESLABÓN PERDIDO EDUARDO ROVIRA


RESCATAN PARTE DE LA OBRA DEL BANDONEONISTA OLVIDADO

Eduardo Rovira fue un artista subvalorado por su generación y olvidado por las siguientes. De allí que su obra sea objeto de culto para un núcleo reducido de iniciados en las artes de la cultura ciudadana “porteña”. Bandoneonista y pianista nacido en 1925 formó parte de numerosas y destacadas orquestas de tango desde muy chico, (debutó a los 9 años en la agrupación de Francisco Alessio para luego pasar por las orquestas de Florindo Sassone, Orlando Goñi, Miguel Caló, Osmar Maderna, José Basso y , más tarde Alfredo Gobbi) algunas de las cuales recibieron no solo su enorme capacidad como instrumentista sino su talento como orquestador y compositor. Era una persona humilde que, utilizando una muletilla de moda, tenía un “perfil bajo”. La introspección y el estudio constante lo llevaron a introducirse en compositores de los mal llamados “clásicos” y a familiarizarse con la armonia, el contrapunto, la fuga y el dodecafonismo. Cuando se disuelve hacia 1957 la orquesta del Maestro violinista Alfredo Gobbi, en dónde había actuado como bandoneonista, arreglador y autor, dejando un magnífico tango, cabal expresión de los tiempos que vendrían y sólido y fiel homenaje al director, “El engobbiao”, Rovira continua con algunos proyectos junto al cantor Alfredo del Rio o con la orquesta de Atilio Stampone, para después comenzar su etapa más creativa dentro de lo que llamó Agrupación de Tango Moderno.

Su efervescencia creativa lo lleva a estudiar profundamente el piano y, además, el oboe y el corno inglés. instrumentos para los que escribió un extensa obra de cámara. Es allí que se plantea desarrollar las ideas de cambio que venía alimentando en los últimos veinte años. Asume, como Astor Piazzolla a quien admiraba, que ya no puede hacer las mismas cosas de la misma manera. Comienza a crear piezas que profundizan su espíritu de una melancolia serena y a la vez del comienzo de la era del nuevo habitante de Buenos Aires, el que lo maneja el reloj y no el corazón, sus pulsaciones son distintas y la música de Rovira y Piazzolla son la pintura exacta de aquella trancisión durante los años ‘60. Rovira más cerca de Bach o Haendel, Piazzolla de Bartok o Stravinsky. Ambos marcaron su época, Piazzolla extrovertido y peleador, Rovira introvertido y melancólico. Ambos combatidos por renovar, el corazón de Rovira resistió menos que el de Astor. Asociado a músicos de enorme talento como el pianista Osvaldo Tarantino, que también tocó con Piazzolla, Rovira dejó un patrimonio de una serena belleza, sin estridencias, de acuerdo al espíritu mismo del tango, aún cuando para muchos su música no tiene relación con este. Un dia, fatídico y triste, Rovira murió, pero su música sigue tan viva como entonces. Estremece profundamente y es fiel testigo de una época bastante pobre artisticamente en la que el brilló como pocos.

Ahora, mediante dos magníficas ediciones en disco compacto del sello independiente Acqua, se le hace justicia a la obra de un artista monumental, un eslabón perdido dentro de más pura tradición musical ciudadana porteña. El primer volumen corresponde a la re-edición del disco que en el año 1968 bajo el título de “Sónico” editara Rovira con producción de Oscar Del Priore y que contiene, además del tema que
da título al disco, “Azul y yo”, “Opus 16”, “Preludio de la guitarra abandonada” y el inédito (quedó fuera del disco por su duración) “A Don Alfredo Gobbi”, un nuevo homenaje al Maestro. También hay versiones de “A fuego lento” de Horacio Salgán, “Ritual” de Osvaldo Berlingieri y “Bobe” de Salvador Drucker, guitarrista del conjunto que se completa con Néstor Mendy en el contrabajo. El segundo volumen compila dos discos con la misma formación. Rovira en bandoneón, arreglos y dirección, el violinista Reynaldo Nichele, Oscar Mendy en piano y Néstor Mendy en contrabajo. Ultimo material grabado por Rovira, el primer disco está dedicado enteramente a obras propias, entre ellas, joyas como “Que lo paren”(que le da el nombre al disco y al compacto), “Majó Majú” o la preciosa “Milonga para Mabel y Peluca”. El segundo disco, dedicado al repertorio tradicional tanguero, salió originalmente bajo el nombre de Reynaldo Nichele y contiene hermosas versiones de tangos como “Margarita Gauthier” o “El motivo” con arreglos de Rovira.

La suma de tanta belleza olvidada hace que estas ediciones sean un aliento fresco sobre el panorama de la música de Buenos Aires. Acompañadas, ademas, de una gráfica excelente y de toda la información necesaria bilingue (castellano-inglés) para aquellos que quieran descubrir debajo de la ciudad manejada por los relojes, la manejada por el corazón.

P.D. Desde que escribi este artículo algunos eventos afortunados ocurrieron con la obra de este gran artista. La mayor difusión en algunas radios y la creación de parte de sus hijos de un sitio web recomendable www.roviraxrovira.com.ar

3 Comments:

At 3:30 PM, Blogger Oscar Grillo said...

Bueno eso de recordar a este gran musico...Hay que hacerle justicia, no?
(Yo tuve el honor de haber dibujado la tapa de uno de sus discos)

 
At 6:06 PM, Blogger Taranta said...

No me diga. Que bueno. Estoy en contacto con su hijo que está recopilando todas sus grabaciones. Sabe Maestro que ha sido creado otro barrio mas en Buenos Aires? Nada menos que Parque Chas, hogar desde siempre de su querido Luis Luchi que también tiene poemas sobre Rovira. Todo está conectado.

 
At 11:48 AM, Anonymous Anonymous said...

En este querido y tan vilipendiado y expoliado país,donde la medianía y la villanía han manejado y manejan los estamentos de poder,y desde donde se cometen los más grandes e injustos atropellos,para con las manifestaciones culturales,como por ejemplo ha ocurrido con músicos de la envergadura de Dino Saluzzi,Horacio Salgán,en su momento,y con el injustamente segregado Eduardo Oscar Rovira.Es hora que personas como su hijo y su nuera,su viuda y todos los que hacen posible que su obra pueda ser rescatada del olvido,lo hagan relidad.Eduardo Oscar Rovira trasciende y permanece a través de su obra.

 

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